Si se tuviera una pequeñísima noción
del tiempo de vida que nos va a tocar vivir, otro gallo cantaría. Porque cuando
se nace, la distancia entre la vida y el fin de esta es abismal, no existe. Y después,
cuando comenzamos a crecer, son tantos los acontecimientos, son tantas las
esperanzas y las trampas que la idea del fin no va acorde al empuje de la vida.
De esa forma o por eso, se malgasta. Aunque yo pienso que esta palabra es
relativa. Malgastar en algo, puede tener muchas interpretaciones. Lo que para mi
puede generar un placer infinito, para otro seria un suplicio. Llévenme, por
ejemplo al flamante stadium de los Marlins a ver un juego. No importa contra
cual equipo. Sería una tortura. Me sentiría como un alienígena entre esa
muchedumbre que grita hasta perder las cuerdas vocales. Para muchos de esos que
están viendo el juego me tomarían como un perdedor, si me ven leyendo La
inmortalidad de Kundera, por ejemplo. Así es en todo. Pero si es
verdad, que a pesar de las diferencias, existen cosas generales por las que
perdemos nuestro tiempo y que son irrecuperables. Con la familia es una
de ellas. ¿Cuanto tiempo malgastamos cuando se hiere, se discute, con las
personas que uno ama? Como se pierde el tiempo cuando ponemos distancia. Porque
la peor distancia es la que está a centímetros de ti. Continuamos un día detrás
del otro posponiendo a veces lo que es verdaderamente genuino por cosas
perecederas, sin raíces y sin una verdadera importancia. El tiempo, como casi
todo, es relativo. Si pudiéramos usar el nuestro solo en lo que queremos
realmente, todo seria más llevadero. Pero se interponen siempre cosas que hacen
los momentos más complejos y difíciles. De todas formas, esto es lo que hay, o
lo tomas o lo dejas, tú decides con el tuyo.
Sunday, November 18, 2012
Saturday, November 17, 2012
Lunes en la Ermita
Aunque hoy es lunes, no voy a
trabajar. Tengo una cita en una oficina y eso me molesta. Odio esas cosas de
papeles, datos, preguntas. Me levanto más temprano que los demás y bajo las
escaleras a prepararme un café. Hace 24 horas estaba vomitando y con un dolor
de cabeza que me mareaba, producto de la resaca de la noche anterior, los dos
litros de vino que ingerí y el asado delicioso que hicimos en el patio. Valió
la pena. Mariana y yo cantamos a todo volumen las canciones de siempre, para
fastidio de los vecinos. He revisado Facebook. Encontré a mi hermana de
casualidad. Ya no recuerdo por medio de quién. Mi hermana vive a unas cuadras
de mi casa, pero estamos lejos. Bueno, la pedí como amiga y me aceptó. Me
alegra, realmente. También me alegra que una vez más, yo diera el paso para el
abrazo. Y la abrazo. La vida pasa tan rápido y siempre estamos pendientes de
tantas tonterías. Creo que me estoy poniendo viejo a una velocidad vertiginosa.
También siento que ya no me preocupa mucho eso. Solo me sigue preocupando
la gente que amo. Serrat y Sabina vienen a otro concierto aquí en Miami. Sabina
no me interesa para nada. Tiene algunas canciones regulares. Nada más. Es, para
mí, un poco oportunista en sus canciones. No sé, siento que utiliza una poesía
progre para el grupo. Cosa que es válida, todo es válido. Además, que haga lo
que le dé la gana, que muy bien que gana con eso. Serrat. ¡Ah, Serrat! Creo que
si alguna vez me enamoré de un hombre fue de él. Era tan joven en aquel
entonces. Escuchar sus canciones ha sido para mí uno de los placeres que me han
acompañado durante toda mi vida. Ahora es un viejo ridículo, que no canta, que
baila en el escenario y cosas así. He escuchado algunas canciones de sus últimas y me dan pena. La dupla con Sabina es de lo peor. Pero
de todas formas, queda su poesía cantada, maravillosa, sus gestos, su
pelo largo, aquella juventud que me hacia soñar mientras me sentía
apresado en la isla y el deseo de vivir otra cosa. Después viví esa otra cosa, y
no pasó nada. Ahora también soy un viejo horrible, obeso, lleno de líos en
su cabeza, que son los peores, y una madurez que no me sirve para nada. También
me quedan mis escritos, mi mujer, que es el tronco de todo, el sostén de esta
carga y mis nietas, tres niñas maravillosas que acaban con mi vida y me suman
cosas especiales y terribles. Ahora mientras escribía me llamó Nani, dice que "está enfermita un poquito". Yo también estoy un poquito enfermito, le dije. Dice
que hoy no me van a inyectar. Qué bueno, porque voy a llorar, le conteste.
Ok, Apo, te voy a comprar un toys en Target, ok?, me dice como consuelo
y cuelga. ¿Ven? Esas son las cosas. Ni la literatura, ni la pintura, ni el cine
ni la música, nada es comparable, nada. Nataly bajó con su cara de
dormida y viene y sin preocuparse porque estoy escribiendo, se me echa
encima y huelo su pelo, el olor de su cama, su aliento y busca que la
acaricie y lo hago y es tan lindo sentirla y tocarla. Rosy llega casi
bailando, Rosy baila, baila y todo es tormentoso a su alrededor, y me pide leche
con chocolate, y le preparo un biberón, grandota como está; y mientras tanto el entorno no es igual cuando ella pasa, arrasa, derriba, destruye y
construye al mismo tiempo, siendo la tormenta y la nube, pero también la lluvia
y la beso y le pido que se porte bien y me contesta: ok Apito, y se va, olvidándome
inmediatamente. Más tarde vamos a La Ermita. Me siento con ellas y miro el
mural, observo. Encuentro detalles, personajes, también soy un poco ese
mural, y ahora que no creo en nada, le doy gracias a la Virgen y le
pido por todas las mujeres que amo, que son más que hombres y susurro
bajito para no alterar el espectáculo de sentirme mínimo y frágil. Después
el mar. El espectáculo mayor. El mar cercándonos, acunándonos, recordándonos el
tiempo, el pasado, el que está hoy.
Conversando con el viejo.
Veamos, porque este tema es un poco
escabroso para mí. Además no tengo mucha base para hablar, porque, ya lo he
dicho antes, de política no se nada. Pero bueno, soy un ciudadano más o
menos como los demás, más o menos bien o erróneamente informado, como la mayoría
y leo el periódico y veo alguna que otra noticia. Además, opino porque me da la
gana de opinar. Al grano, la ONU (Organización de Naciones Unidas). Se
supone que son un grupo de países unidos por el deseo de cooperación. Y además
que se vota para dar fuerza a la opinión generalizada. ¿Hasta ahí voy bien?
Entonces, para hablar de la votación sobre el embargo a Cuba: de 193 países,
188 votaron a favor de levantar ese embargo que EEUU tiene sobre Cuba hace ya más
de 50 años, Estados Unidos, Israel y Palau, votaron a favor y las islas
Marshall y Micronesia se abstuvieron. Un paréntesis aquí: ¿donde coño están Palau y las
islas esas? Porque Israel, eso es sabido, va a estar de acuerdo con lo
que diga EU, es lógico, casi lo entiendo, le paso la mano por los hombros y le
digo: claro, chico, ¿cómo te vas a poner en contra de la gallina de los huevos
de oro? Si no haces eso, te fulminan, te eliminan del mapa todos tus vecinos
que te miran por mirillas de misiles y ametralladoras. Israel, a ti un poco te
entiendo, ok?, tranquilo. Y a los otros tres, ni les digo nada, porque no sé
nada de ellos, ahí los dejo quietecitos también. Entonces me dirijo a EU.
Ahora dime, primero que todo, ¿para qué sirve la ONU? Si todos votan en algo
que tu no estás de acuerdo y te cagas en la noticia, entonces ¿para qué
sirve? ¿Quien es el que manda? ¿Solo tú eres el que manda? Es claro eso,
¿verdad? Y te digo más, viejo: yo vivo en tu suelo y te confieso que no viviría
en un lugar diferente. Te digo también que creo en muchas cosas buenas, buenísimas
que tienes, pero sé que a veces te equivocas, me parece que no ves más allá y
te estancas en un pasado que ya no tiene remedio. Dime, ¿de qué ha servido ese
famoso bloqueo? Tú lo sabes, porque comemierda no eres. No ha
servido para nada. Si, para algo si: para que los Castro se justifiquen
de la miseria, del hambre de la vida horrible que viven los cubanos. Dime aquí,
bajito, ¿para qué mas ha servido? Los Castro siguen ahí, el país sigue ahí,
herido de hambre y miseria y ya son más de 50 años, viejo, no te parece? Si
Cuba quiere comprar tus maquinarias, las compra, tú lo sabes, tú sabes
del traqueteo, el business que existe en todos lados, porque tú de bobo
no tienes nada. ¿Entonces qué? ¿Que Cuba no paga? Ok, tú le vendes a quien
compra. Tú pones el orden. Si Cuba te quiere comprar, véndele y ya. ¿Que no
tiene créditos internacionales? Está bien, en tu casa mandas tu: Cuba, aquí
tienes todo lo que yo vendo, money por delante y te lo llevas, yo no fio, a ti
no te fio porque tú eres un ladrón que no paga. ¿Viste viejo? Así se habla. ¿Y
sabes donde tendrían que meterse la lengua los Castro y toda la retahíla de
izquierdistas miserables que los aúpan? Bueno, tú sabes donde se la meterían.
Pero te digo la verdad, no jodas más. No me vengas con el sermón de los
derechos humanos, que tu eres amiguito de muchos que de derechos no tienen ni
las espaldas. ¡Y mira que negocias con ellos!!! Entonces ¿cual es el problema
con esa islita de mierda que es Cuba? Quítate ese lio antiguo. Manda pal carajo
a todos los politiqueros cubanos que son unos descarados y haz lo que
tienes que hacer. Esa sería la mejor manera de terminar con aquel
gobierno horrible. Empuja más una lavadora eléctrica, el A/C, un carro, un
televisor de pantalla plana y un par de zapatos que toda la monserga de
honor tardío y tonto que es lo que esgrimen los cubanos ultra de Miami.
Dime, ¿no piensas que lo que te digo es la verdad? Piensa, padre, te lo
dice un cubano del montón, que vive en tu suelo hace ya una pila de años.
Saturday, November 10, 2012
A Zoe se le fue el metro.
Hace poco, leí en el blog de Zoe Valdés,
nuestra escritora insigne, un post sobre la muerte del pintor cubano Ramón
Unzueta, que murió en Islas Canarias y era gran amigo de ella. Me gusto
mucho. Se sentía real el dolor ante la pérdida de un amigo de casi toda
la vida. No tenía nada que ver con su escritura tan llena de olores de la
vulgaridad más tremebunda, que es lo que acostumbra describir en sus libros,
para mi opinión, inmetibles, para tratar de usar una palabra de su léxico. Lo
mejor en estos casos es no decir nada, ignorar a quien no te gusta y todo
tranquilo, cada cual con su tragedia. Pero hay cosas que resultan demasiado.
Hoy me encuentro con algo que escribió, en un espacio llamado "Zoe
en el metro", con el título de "Gano el populachero".
Según ella, los latinos y cubanos que votamos por Obama, somos unos
vendidos al comunismo, que queremos para nuestros hijos el islamismo, o sea, el
obamismo (según ella ). Sigue con una retahíla de palabras de Zoe o sea soeces,
que no sé si me dieron ganas de reír o de orinar y opte por escribir esto, que
es casi la misma cosa. Resulta que ella también se hace eco de las tonterías
dichas aquí en Miami de que el presidente es amigo de Mariela Castro, de Chávez
y de no sé que otro personaje más de la farándula latinoamericana de
izquierdas. ¿No será que Obama le pide consejos a Evo Morales para tratar de
recuperar la economía de Estados Unidos? Podríamos analizar este punto basándonos
en el post de la escritora. Cada cual puede escribir y decir lo que le viene en
ganas, pero yo creo que una persona medianamente inteligente, debía
pensar en lo que dice dos segundos antes de dejar que otros la lean. Otra
de las soasadas escritas en el artículo dice que Ronmey vivió dos años en
Francia y era muy elegante, algo que se ha perdido en las pasarelas de modas. Aquí
hice un paréntesis y fui al baño. Bueno, ¿es algo relevante que Ronmey haya
vivido dos años en el país galo para que lo hagan más capacitado que el que no vivió
allí? Además, ¿de qué elegancia habla Zoe Valdés? Imagino que no tenga nada que
ver con el vestuario que acostumbra mostrarnos, estilo Baker-Kalho-Monroe,
plumas incluidas. Creo que a Zoe se le fue el metro. La imagino parada en la estación
de Saint-Lazare, mirando a su alrededor, aburrida, imaginando cual será su próximo
escrito, imaginando el aplauso de los intelectuales y demás seguidores, arreglándose
en el pecho el cartel de Escritora Insigne de la Cuba Libre.
Conflicto
Estoy trabajando tranquilamente,
pensando en todas las cosas desagradables que tengo pendientes. Papeles que
buscar, cita en una oficina del downtown, el hueco eterno del baño para
reparar, el filtro del aire acondicionado, lavar los carros... uff. Cerca
de mí, escondiéndose de las cámaras de seguridad, esta un hombre joven
hablando por teléfono. No puedo dejar de escuchar su conversación. Es
negro y habla en ingles. Discute con una mujer. Algo me asombra y es que no
escucho las palabras habituales, las lacerantes, las que golpean duro.
Discute con la mujer y no se ofenden, algo que sería lo más común.
Blancos y negros argumentando con la mujer o la ex-mujer son sinónimos de
gritos, ofensas, recriminaciones. Estos pelean por dinero. Lo más común. Escucho
lo que él dice y por sus respuestas imagino lo que ella le plantea. El
conflicto humano. El más popular. La incompatibilidad. La discordia. El rencor
que arde. ¿Cuando fue que comenzó esta pelea? ¿Recuerdan los besos, el
deseo irreprimible, las ganas de estar juntos? ¿Recuerdan el primer día que
estuvieron desnudos, los dedos buscándose, húmedos, temblorosos? ¿Ya se olvido
la risa, la complicidad, la ternura que brota y acaricia? ¿Cuando es que
todo eso se transforma? ¿Cuando las manos dejaron de explorar el cuerpo tan
conocido? ¿Como fue que la primera palabra surgió y dolió? ¿Fue algo tan simple
como que las glándulas que producen feromonas dejaron de producirlas? ¿A que frágil
cuerda estuvieron unidos? ¿Recuerdan todavía un juego, un día frente al mar,
una cena especial? Ella le exige más dinero. El dice que no tiene más para
darle. El tono va subiendo. Él le pide que lo deje hablar. Ella grita algo. Él
le dice que eso es mentira. Se justifica. Ahora hace silencio y la
escucha. De pronto ruge, se transforma la voz, la cara, las manos alzadas, las
piernas buscando el balance y grita: fuck you fuck you fuck you, bitch! Apaga el telefono y se va.
Obama
La política a mi me toca
superficialmente. Casi no hablo de ella y nunca escribo nada al respecto. Pero
tal vez hoy logre decir algo. Me parece muy bien que Obama haya ganado otra vez
la presidencia. Creo que es un hombre inteligente, y que piensa más o menos
con los tiempos que corren. Al candidato presidencial republicano, yo lo veía
como un apéndice de Bush. Y creo que algo que pueda recordar a ese señor y su
gobierno, es para temerle. Toda la campaña de Romney estaba apoyada en un
sentimiento moralizante, lleno de ideas basadas en la religión o mejor dicho en
Dios. Eso es fatídico. Cuando entra la Religión, trae de la mano a la
Estupidez. Todas esas ideas por las que los cubanos más recalcitrantes perdían
las cuerdas vocales no eran más que un entramado de tonterías como las
que hablan hasta el cansancio refiriéndose a Cuba. También creo que tanto Obama
como Romney, son dos políticos estadounidenses y que ambos quieren lo mejor
para su país. Que yo no esté de acuerdo en cosas de los dos, no me da el derecho
de llamarlos con epítetos estúpidos. A este país no lo va a cambiar ni los Demócratas
ni los Republicanos. Aquí las bases están establecidas y son muy profundas. Lo
que está cambiando a este país son los tiempos en que vivimos, la forma como el
mundo se ha estructurado. Esta es la democracia. Ni hay mas na'. El presidente
va a tratar de hacer más o menos lo que se pueda y dentro de cuatro años lo
veremos en las escalinatas de La Casa Blanca, entregándole la llave al que
entra, no importa de cuál de los dos partidos sea. Así es y así será. Nada
perfecto, pero de lo imperfecto, lo mejorcito.
Sunday, November 4, 2012
El barrio: las hermanas putas
En el barrio había una serie de
personajes dignos de la literatura. Vivian sus vidas miserables y hasta cierto
punto estrafalarias, por encima de los dogmas, las leyes y la estructura monolítica
de gobierno, que era el sueño de los que aun tienen el poder en ese país.
Algo tenían en común, mirándolos ahora al paso del tiempo y la distancia
insalvable que se creó entre los que vivian allí y yo. Todos, sin excepción
eran personas solitarias, apartadas la mayoría de las veces de grupos y vecinos
y la locura, de una forma u otra, era parte de esas personalidades. Entre los
muchachos que íbamos a la escuela se rumoraba con altos grados de morbosidad,
mentiras y fanfarronería, las aventuras que cada uno de ellos habían tenido con
Las hermanas putas. Así se le llamaba a dos mujeres que se pasaban el día,
mirando y atrayendo desde la ventana de su miserable casa a todo el que
caminaba por la acera. Yo les tenía un miedo atroz. Escuchaba los cuentos
de mis compañeros de escuela y sentía una mezcla de deseos, miedo y repulsión.
La casa estaba frente al parque. Era de maderas, desvencijada, sin
pintura, inclinada como si de un momento a otro se fuera a desplomar. No
importaba el momento que pasara por allí, aquellas mujeres estaban en la
ventana. Temblaba cuando me aproximaba de miedo y curiosidad. Las dos sonreían.
Sus ojos eran pequeños, pero las lenguas inmensas. Reían y sacaban las lenguas
y las movían fuera de la boca, mientras me decían cosas que yo, con el miedo y
la prisa, no entendía. Después llegaba a mi casa sudando y atormentado por
aquellas largas serpientes que en mis sueños más secretos, recorrían mi
cara y partes de mi cuerpo, viscosas y calientes. No recuerdo por cuánto tiempo
seguí buscando excusas para pasar por el frente de aquella casa. Nunca hable
con ellas, ni siquiera tuve en mi mente la posibilidad de que me tocaran.
Hoy, después de tantos años, me doy cuenta que siempre las he vuelto a ver
(morbosas, sibilinas, repugnantes y deseadas secretamente) en el cine; entre
personajes solitarios, maltratados, que utilizan mientras son utilizadas,
buscadas por muchachos encandilados por las hormonas y la aventura.
Las he visto en las calles de las ciudades que he visitado, en Pigalle,
donde se abrían los sobretodos mostrando el cuerpo desnudo, mientras
pasaba rápido, de la mano de mi mujer, con la misma sensación de miedo y
deseos de aquella época cuando todavía era un niño lleno de
preguntas e inseguridades. Todas esas mujeres han sido de alguna manera
Las hermanas putas. Un personaje clave de una novela que escribí
hace más de veinte años, es la mujer de un pobre guajiro, que
se acuesta con jóvenes reclutas a cambio de una lata de leche o una toalla
manchada, es secretamente pensado en aquellas mujeres, recreándolas a ellas y a
su casa sucia, envejecida y miserable. Hoy, con cincuenta años
vividos, las recuerdo y las exorcizo de la única forma que puedo, junto con el
barrio y su locura, su miseria y también con mi vida. Las hermanas putas,
con sus lenguas de serpientes y sus ojitos pequeños me hacen revivir una época,
un momento, que forma parte de mis pasos hasta hoy.
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